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Un reto conseguido: Obdulia se queda en su casa

Al fin, después de meses de negociaciones, hemos conseguido que Obdulia, la anciana de Llodio que iba a ser desahuciada de su piso, pueda quedarse a vivir en él.

El Banco Santander ha acabado negociando y permite que se quede a cambio de pagar un alquiler social de 250€. Esperemos que éste sólo sea un primer paso hacia la solución de este problema que afecta a miles de familias.

 

Si queréis más información sobre este caso, podéis leer nuestros artículos anteriores:

http://stopdesahuciosbizkaia.wordpress.com/2012/03/08/un-pequeno-paso-contra-la-injusticia-una-gran-victoria-para-obdulia/

http://stopdesahuciosbizkaia.wordpress.com/2012/04/20/concentracion-para-apoyas-a-obdulia/


Concentración para apoyar a Obdulia

Como ya contamos en nuesto blog, el día 7 de marzo conseguimos que el Banco Santander negociase con Obdulia y paralizase la orden de desahucio que estaba programada para el día 26 de ese mes. Podéis informaros de la noticia aquí:

http://stopdesahuciosbizkaia.wordpress.com/2012/03/08/un-pequeno-paso-contra-la-injusticia-una-gran-victoria-para-obdulia/

En esa reunión se llegó al acuerdo de que Obdulia podría quedarse en su casa a cambio del pago de un alquiler social. El Banco Santander le ha indicado a Obdulia que le permite quedarse en su casa a cambio de 350€ mensuales, cantidad que para ella es imposible de pagar con su pensión.

Por ello, os convocamos a una concentración de apoyo en la que vamos a intentar renegociar con la entidad bancaria el importe de dicho alquiler. Estos son los datos de la concentración:

Lugar: Plaza Jado (Bibao). Frente a las oficinas del Banco Santander

Día: 24 de Abril de 2012

Hora: 12:15

Esperamos vuestra asistencia. Entre todos podemos conseguirlo!!!!


Un pequeño paso contra la injusticia, una gran victoria para Obdulia

Sólo eramos 11 personas las que acompañabamos ayer a Obdulia en la concentración frente al banco Santander. Cuando se levantó del banco en el que esperaba se la veía tan pequeña, tan indefensa, que por un momento sentí ganas de llorar. ¿Cómo iba a enfrentarse esa anciana de 73 años a los todopoderosos mercados? En ese momento pensé que eramos muy poca escolta para una misión tan grande y que poco ibamos a poder hacer excepto estar a su lado.

Obdulia se colocó frente a los medios, acompañada por su abogada y por Marta, la coordinadora de Stop Desahucios Bizkaia. Casi había más periodistas que personas concentradas. Obdulia contestó a las preguntas con lágrimas en los ojos. No tenía donde ir, no tenía un duro ahorrado… El día 26 de Marzo el Banco Santander iba a echarla de su casa de Llodio, su hogar de toda la vida, y dejarla en la calle y, por el momento, todos los intentos de negociación con ellos habían resultado inutiles.

Tras hablar con los periodistas, Obdulia se dirigió al banco, acompañada de un pequeño grupo, mientras los demás esperabamos fuera. Caminaba con dificultad, con pasos pequeños y cansados. Me pareció diminuta en comparación con las altas escaleras y la imponente fachada de la entidad bancaria.

El grupo desapareció dentro del edificio. Unos minutos después su hijo volvió a la concentración. Sólo habían dejado que pasasen tres personas (Obdulia, Marta y su abogada), así que le tocaba esperar fuera. Mientras esperabamos, estuvimos hablando sobre lo injustas que eran aquellas situaciones, sobre la búsqueda de posibles soluciones, sobre los próximos recortes, sobre lo negro que parece el futuro… El hijo de Obdulia callaba de vez en cuando y su mirada parecía perdida. ¿Quién sabe lo que puede pasar por la cabeza de un hombre cuando todas las puertas se cierran, cuando no encuentras ninguna solución, cuando todas las administraciones públicas te dicen que no hay ayuda posible?

Las negociaciones se alargaban y empezamos a concebir esperanzas. No se tarda mucho tiempo en decirle a una persona que no hay nada que hacer. Al de una hora Marta salió del banco, levantando los pulgares. Lo habíamos conseguido. El banco había aceptado paralizar de forma definitiva el desahucio e iniciar una negociación para buscar una solución.

Minutos después llegó Obdulia, apoyada en el brazo de su abogada. La aplaudimos, felicitamos y besamos como si acabara de ganar Eurovision. Ella no se lo acababa de creer. Seguía llorando mientras nos decía que ya no iba a tener que sacar sus cosas de su casa.

Cuando me marche de la concentración seguía pensando lo mismo que cuando llegué. Sólo eramos 11 personas para ayudar a Obdulia. Muy pocos soldados para esa batalla y, sin embargo, habíamos ganado. Y empecé a echar cuentas: ¿Qué podríamos conseguir si nos juntasemos 100? ¿Y si nos juntasemos mil? ¿Cuántas cosas podríamos cambiar si nos juntasemos TODOS?

Aquí podéis ver el video de la noticia


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